Blog de David Pozo

Archive for the ‘asociaciones’ Category

Estamos en proceso electoral. Y este proceso es algo nuevo para todos. De ahí que algunos socios de repente hayan caído en la cuenta de que pertenecen a una asociación de empresarios y se pregunten ¿Para qué estoy en AEDHE?

La pregunta tiene miga. Formulada sin previo aviso puede hasta dejarnos descolocados.

“La unión hace la fuerza, tenemos que unirnos para defender nuestras posiciones, …” – Pero para esto no es necesaria mi aportación. Con o sin ella, Aedhe va a seguir luchando por los intereses de los empresarios, sean o no sean socios.

“Aedhe también presta servicios a sus socios” – Tengo una gestoria que me lleva los temas fiscales, laborales y legales. No tengo problemas tan complicados. Cuando los tenga buscare un asesor y habrá que pagarlo igual que tendría que pagar la asesoría de AEDHE.

Fin del debate. El socio puede decidir quedarse en AEDHE pero será por razones ajenas probablemente  a la razón y quizá cercanas a la solidaridad entre empresarios.

Ahora estamos en periodo electoral. Por primera vez todos los socios de AEDHE vamos a poder elegir nuestro presidente y los miembros del comité ejecutivo en unas listas abiertas. Por primera vez el candidato a presidente, aunque sea el único que se ha presentado, ha comunicado y publicado su visión para los próximos años. Y lo más significativo es que es un proyecto abierto a todos los socios de AEDHE. Las elecciones son un síntoma de esta apertura. La reorganización de AEDHE, desde el comité ejecutivo hasta las comisiones, es otra clara muestra de la intención de dar voz a los socios de AEDHE. La apuesta por la tecnología tiene como objetivo esencial abrir nuevos canales de comunicacion y de intervención de los socios en la actividad de AEDHE. El proyecto en fin es un proyecto mucho más abierto.

El fin es que ningún socio de AEDHE vuelva a preguntarse para qué está en AEDHE. Conocerá perfectamente por qué sigue en AEDHE: porque habrá participado en la configuración de lo que AEDHE le ofrece.

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Polémicas aparte la Real Academia de la Lengua proporciona claridad y concreción a las cada vez más difusas palabras. De hecho conviene recurrir a esta claridad y concreción regularmente. Asi la definición de empresa es:

empresa.

(Del it. impresa).

1. f. Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo.

2. f. Unidad de organización dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios con fines lucrativos.

3. f. Lugar en que se realizan estas actividades.

4. f. Intento o designio de hacer algo.

Quizá en la actualidad al tercera acepción sea la menos vigente, a no ser que ampliemos algo la definición de “lugar” para que englobe también los puntos de encuentro virtuales que internet nos proporciona como “lugares” donde trabajar en una empresa. Pero el resto de acepciones son las que siempre deberíamos recordar: la empresa entraña dificultad;  supone ejecutar y hacer realidad lo ideado, lo planeado; requiere decisión y esfuerzo (si, “esfuerzo”, como antónimo de “pelotazo”); tiene fines lucrativos (puede tener otros fines, pero en una empresa estarán subordinados a “ganar dinero ahora y en el futuro”); y es una organización.

Revisemos la definición de “organización”:

organización.

3. f. Asociación de personas regulada por un conjunto de normas en función de determinados fines.

En efecto tampoco la RAE se olvida de que una empresa está formada por personas que se asocian con un fin. La Real Academia de la Lengua da la siguiente definición de asociar:

asociar.

(Del lat. associāre).

1. tr. Unir una persona a otra que colabore en el desempeño de algún cargo, comisión o trabajo.

2. tr. Juntar una cosa con otra para concurrir a un mismo fin.

3. (‖ establecer relación entre personas o cosas).U. t. c. intr. y c. prnl.

4. prnl. Juntarse, reunirse para algún fin.

Tenemos asi todos los ingredientes para definir una asociación de empresarios:

Empresas –  fin, decisión, esfuerzo, dificultad, organización, lucro.

Organización –  fin, personas.

Asociación – fin, juntos, relación, personas.

El fin y las personas son los denominadores comunes. AEDHE acaba de iniciar un proceso electoral: se busca el fin (el proyecto) para los próximos años y las personas que lo lleven a cabo.

La decisión por parte de la dirección de AEDHE ha sido que esta búsqueda sea de forma totalmente abierta: he ahí la novedad, que no es baladí. AEDHE está buscando la participación de todos los socios en este proceso, en el convencimiento de que esta apertura va a fortalecer la organización. Es una decisión que puede dar vértigo, que entraña dificultades, que supone un mayor esfuerzo, ….es una decisión de empresario. Y a la vez es una decisión de una asociación, con la que se busca la unión y la participación de todos sus miembros.

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Esta es la intervención que debería haber hecho ayer y que como algunos comprobasteis no se llevó a cabo porque el político de la Comunidad de Madrid que nos convocaba suspendió el acto el día anterior. Hemos intentado ajustar el procedimiento de comunicación de estas incidencias con el ayuntamiento para evitar lo que ocurrió ayer: no pudimos comunicar a tiempo a los empresarios de Meco la suspensión del acto y algunos acudieron-mos a la cita.

Como supongo que volverán a llamarnos os traslado lo que iba a ser mi intervención para contrastarla con todos vosotros e incluir las modificaciones y sugerencias que propongáis. Así que ahí va:

“En primer lugar quiero dar las gracias al ayuntamiento de Meco por invitarnos a participar en este acto y al director general de Economía, Estadística e Innovación Tecnológica de la Comunidad de Madrid por venir a presentarnos la líneas maestras de la política económica que quiere implementar la Comunidad de Madrid en los próximos años. Aprovecho esta oportunidad para trasmitirles las inquietudes de los empresarios de Meco.

Seguro que todos coincidimos en que el reto que nos afecta a la mayoría es la reubicación de las empresas situadas en los polígonos que han quedado en zona urbano según el PGOU recientemente aprobado. Es un reto de magnitud y complejo. Un reto que afecta al Ayuntamiento y a los ciudadanos de Meco ya que la ordenación urbana a la que queremos llegar es más racional, menos agresiva y en definitiva mejor para todos. También nos incumbe a nosotros los empresarios porque por un lado debemos asumir nuestra responsabilidad en la solución del problema y por otro hemos de velar por los intereses de nuestras empresas en una situación económica muy complicada.

Esto solo significa que tendremos que echarle mucha más imaginación para convertir esta amenaza en una oportunidad: mejor ubicación, reorganizar la empresa, etc… Y que tendremos que tener, todos, más paciencia para no convertir esta oportunidad en un problema serio, limitando la actividad económica y las posibilidades de desarrollo de nuestras empresas mientras no completamos esta reubicación.

Respecto al resto de asuntos relacionados con la actividad empresarial en Meco hemos de reconocer que la comunicación con el Ayuntamiento ha mejorado en los últimos años y mantenemos abierto el dialogo para afrontar los retos, que seguro que se repiten en los municipios de la zona.”

Lo dicho, comentarios o sugerencias son bienvenidos.

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Si hay una palabra que puede definir la situación económica en los últimos tiempos esta podría ser velocidad. Igual que la reina roja de Lewis Carroll en “A través del espejo” tenemos que correr cuanto podamos para conseguir quedarnos en el mismo sitio. El problema es que ahora parece que tengamos que correr cada vez más y más deprisa cada vez.

Las curvas de aprendizaje se están acortando de la misma manera que la vida útil de las innovaciones: no llegamos a sacarle el jugo al último gadget que sale al mercado cuando ya tenemos otro que le supera en prestaciones y que probablemente tenga una vida aún menor, y tendremos que darnos aun más prisa si queremos aprovechar las nuevas ventajas. Y esto no solo es válido para los productos de consumo masivo sino que también es palpable en los mercados menos masivos en los que se mueven las pymes. De la misma manera que Apple últimamente está saturando el mercado de las telecomunicaciones con estrenos consecutivos y acelerados de i-phone 3,4 y ahora 5; cualquier pyme se enfrenta a que sus productos o servicios se queden obsoletos antes o a que las innovaciones le ofrezcan una ventaja competitiva durante cada vez menos tiempo.

Y nos solo el producto o servicio que vendemos es lo que cambia a velocidad de vértigo. Los clientes y proveedores también lo hacen. Grandes cuentas que lo eran durante lustros, ahora cambian de un año para otro; y proveedores de siempre son sustituidos por nuevos en meses. La globalización acelera y complica los mercados.

Incluso la gestión de la empresa sufre esta aceleración y los nuevos modelos de negocio, nuevos procesos, reingenierías,….se suceden sin parar: calidad total, 6 sigma, lean management, theory of contraints, learning organization, modelos de madurez CMMI, océanos azules, ….. y ahora open innovation (a destacar la propuesta de Hammel : http://www.managementexchange.com/)

Solo hay algo que no está cambiando: el continuo cambio, la reina roja de Lewis Carrol. Desde luego esta vorágine de innovación está aquí para quedarse. Y en este entorno deben trabajar las empresas grandes, medianas y pequeñas. Podríamos pensar que en un entorno tan caótico la flexibilidad de las pymes puede convertirse en su principal fortaleza. En la carretera de curvas que aun nos espera, como diría algún político, circula mejor un automóvil pequeño que un camión cisterna. Sin embargo el tamaño también limita los recursos y son necesarios cada vez más para seguir en la carrera.

Parece por tanto que a las pymes no nos queda otra que la colaboración, y más en materia de innovación. De hecho históricamente debería ser el siguiente paso en la evolución de la innovación. Repasando la historia de las invenciones emergen dos grandes tendencias que discurren paralelas: cada vez se inventa más rápidamente y cada vez intervienen más personas en la invención. No sé si será una simple coincidencia o si realmente se trata de una relación causa-efecto pero desde la imprenta a Facebook el ritmo de generación de invenciones ha crecido de forma exponencial; de la misma forma que podemos recordar los nombres de los inventores de la máquina de vapor o el avión mientras en los casos de la fotocopiadora o la televisión son empresas a las que atribuimos la invención. Lo dicho: cada vez más personas involucradas en inventar cada vez más deprisa. La velocidad ya la tenemos. Ahora queda profundizar en la colaboración, sobre todo entre empresas, que aune capacidades especificas, distintas y complementarias, que disponga a ese mayor número de personas capaz en aras de conseguir resolver problemas cada vez más complejos.

De forma más académica la innovación supone cada vez más complejidad y más recursos, sigue en principio la ley económica de rendimientos decrecientes. Y una forma de traspasar ese límite es con la colaboración:
cambiar a otra ley pero esta vez de rendimientos crecientes con el número de participantes y de interacciones: la curva de la colaboración.
Los más flexibles, los más agiles serán capaces de adquirir las competencias para moverse eficazmente en este nuevo entorno colaborativo.

Las pymes deberían ser las más rápidas en adquirir esas competencias para innovar junto a otras empresas. Antes de llegar a funcionar en entornos totalmente abiertos de innovación, debemos dar pasos que nos proporcionen estas habilidades. Un primer proyecto liderado por otra organización con más experiencia proporciona probablemente el primer caso de éxito con el que empezar a construir una cultura de innovación abierta en la empresa. Nuestros clientes y proveedores son los principales candidatos como socios en proyectos de innovación. En este caso las autoridades competentes inducen este aprendizaje incentivando proyectos de innovación en consorcio: tanto las líneas del Ministerio de industria como las del 7 programa marco sobrevaloran proyectos en colaboración, y más si son liderados por pymes. Y además mantienen una plataforma de búsqueda de socios de la que AEDHE forma parte como nodo principal: Enterprise Europe Network.

El siguiente paso, que además surge naturalmente a poco que estos primeros proyectos en los que nuestra participación es menor den resultados aceptables, es liderar un consorcio. Con algún proyecto de éxito en la mochila la empresa empieza a interiorizar que ningún proyecto es inasumible per se, sino que dependerá de los socios con los que lo ejecutemos. Si en los proyectos en los que somos actores de reparto adquirimos experiencia y capacidad de trabajar junto a otras organizaciones en innovación; cuando pasamos a ser protagonistas hemos de ser capaces de trasladar a nuestros socios la pasión necesaria para llegar a buen puerto. Esta es una competencia esencial: dado que no disponemos de los conocimientos o de la tecnología para alcanzar los objetivos del proyecto de innovación solos, los alcanzaremos en equipo, y en un equipo liderado por nosotros. A partir de aquí las nuevas tecnologías nos permiten pasar a la siguiente fase en la evolución de la innovación: tras el inventor aislado tipo Leonardo Da Vinci, pasando por las empresas innovadoras y por los consorcios de empresas, el siguiente paso se llama open Innovation y solo hay que buscar en Google o mejor en Twitter para darse cuenta de que estamos ahora mismo en plena ebullición.

De nuevo lo más importante es aceptar la idea de que podemos ejecutar proyectos de innovación formando equipo con otras empresas. Si el estado actual de la tecnología nos permite encontrar socios y colaborar de forma eficaz con un número mayor de empresas Y este tren ya lo deberíamos haber cogido.


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